martes, 22 de marzo de 2016

¡Una caja de Marlboro rojo, por favor!


   Vi a oscuras del atardecer como enterraban el cadáver de mi padre. Causa: la muerte, pero más allá de eso, la pena y amoríos efímeros sellaron sus ojos. No pudo soportar el peso que la vida le prometía sobre sus hombros así que decidió tirar la toalla. Muchas veces le vi luchando contra este peso mortífero, sólo necesita de un pequeño cigarrillo para seguir adelante, era como si con ese pitillo venenoso regaba sus esperanzas para continuar con su vida. Cada cigarrillo contenía la suficiente cantidad  de veneno para matarle a la edad que murió, pero éste no le mató, en cambio le ayudaba a seguir.

Se resguardaba en el alquitrán y el humo grisáceo.

 Miré por última vez el ataúd  y fui a buscar un lugar en donde sentarme. Compré un cigarrillo a una señora que vendía cigarros y caramelos a los muertos y a quienes le visitaban. Lo tomo entre mis dedos pero antes, leo qué marca era el cigarro, cónsul, lo enciendo, inhalo y exhalo hacía las nubes con toda mi pena. Comenzaba a entender la estrategia de mi padre con el cigarrillo y sus problemas. Hundido en una fatídica tristeza no me quedaba más que tratar de buscar el exilio de esa sensación de la forma más humana que podía.

Pasado los días, comenzaba a comprar cigarrillos en la calle mientras salía a caminar para distraerme un rato. Un día saqué cuenta de cuanto gastaba en pasajes y en cigarros. Decidí que ya era hora de ahorrar y ser más flojo, así que compré mi primera caja de cigarros, veinte unidades atrapadas en una misma cajita. Pedí Marlboro rojo porque fue la caja que me atrajo. Me sentaba en las plazas a solo pasar el rato y pensar en las cosas que te puede preparar la vida sin que uno tenga la preparación para afrontarla.

 Terminadas mis tardes de pensamientos debía regresar a casa y en un viaje en bus, asimile que mi madre ya sospechaba que era un fumador, así que era mejor correr con la verdad, a que me atraparan con ella. Mis primeras palabras fueron las más fáciles – «Mamá, te debo decir algo…» – surgieron con mucha naturalidad, pero el resto de la oración era la parte más difícil, no sabía cómo suavizar la idea de que su hijo de diecisiete años era un fumador, uno como lo fue su padre. Las palabras no llegaban, mi cabeza estaba en blanco, las palabras habían desaparecido, sólo quedaron dos y eran; -«Eh, este… »- Cerré mi puño y me senté en su cama. Mi olor decía lo que yo quería informarle (pero siempre es bueno usar las palabras)  y le dije: -«Mamá, estoy comenzando a fumar». - Primero fueron esas palabras de lamento, esas preguntas de por qué se hacían las cosas malas y no las buenas, tomé esa oportunidad y le dije que me sentía triste y en el cigarrillo conseguía la calma necesaria para afrontar el luto que se estaba hospedado en nuestro hogar.  Ella intentó sonreír, pero el dolor no le dejó.  Me abrazó y dijo -«Espero lo dejes pronto». No hubo discusión, no hubo castigo ni tortura, sólo aceptación (ya que al parecer a mi madre lo que le importa es un bienestar temporal, sin importar las consecuencias que ésta traiga después ¡Algún día te probaré, LSD! Todo sea por mi bienestar).

El primer aumento al precio de los cigarrillos,  pero debía hallar la manera de seguir comprándolos, pero cómo le decía a mi madre que el pasaje había aumentado (con esa mentira usaba el dinero para comprar cajas de cigarrillos) si ella también usaba el transporte público. Debía encontrar una excusa  más tragable y menos “boleta”, así que inventé  que me daba hambre mientras andaba por las calles y no me alcanzaba el dinero para comprar algo. Funcionó,  me concedían  algo más para que me pudiera alimentar, pero claro, yo lo usaba para cigarrillos.  Fue así, como con un cierto poder económico podía adquirir hasta dos cajas, pero una vez, solo por curiosidad decidí comprar de marcas diferentes y de tal manera ir probándolos. Una de Belmont y otra del siempre bueno y gustoso Marlboro. El primero no era tan fuerte, era algo más ligero y rápido de consumir pero también dejaba un sabor extraño en la boca, mi paladar sentía un acero oxidado en cada sorbo  que inhalaba, en cambió el marlboro, más allá de dejarme una resaca, también dejaba un hedor muy fuerte sobre mí. Liquidada la caja de Belmont, pensé ¿qué tal sería probar los otros cigarrillos? Y así ver de qué me perdía. Toda esa semana compraba dos cajas; una de marlboro y otra diferente. Cónsul, Belmont, Lucky strike, Astor. Los probé todos pero ninguno fue igual, todos eran pobres frente a esa maravillosa cajetilla roja con blanco y letras negras, de ninguna forma le podía ser pérfido.

Con el dinero pero sin la duda  de probar otros cigarrillos descubrí que lo mejor de sentarte a pensar en una plaza, además de consumir un cigarro era acompañarlo con un té frío, también que la razón por la cual me volví adicto a la nicotina en pitillos era saber cómo hacía mi padre para seguir adelante. El cigarro no tenía nada que ver, sólo unas migajas de esperanzas en su cabeza, era eso, sólo eso.


 Él se escondía tras un vició para calmar la irá que le consumía. Yo, en cambio me refugió tras un vició común para consumirme a mí mismo, para ver si en algún futuro llegó a tener las mismas esperanzas que mi padre tenía, para ver si consigo una vida menos aburrida y al final de ella, ver quién  llora en mi funeral, así como lo hicimos en el de mi padre. 

domingo, 20 de marzo de 2016

¿Qué es poesía?


Podemos encontrar esa respuesta en diccionarios y en páginas web, donde nos la  definirá como: «manifiesto de belleza o del sentimiento estético a través de la palabra». Pero, ¿en verdad es el concepto adecuado? O sea, se puede definir con tan sencillas palabras esa simple pregunta. Muchos escritores tienen su definición, y no sólo escritores, también cada ser humano posee un concepto completamente diferente a los demás y a pesar de que sea distinto, se refiere al mismo género literario.
« ¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía… eres tú.»
Gustavo Adolfo Bécquer – XXI.


La poesía ha pasado por muchas etapas y esto le ha llevado a muchos cambios, pero con los mismos propósitos. Desde la poesía lírica de los griegos hasta el verso libre de los estadounidenses con su “Alt- lit” pero nunca ha dejado de embellecer la escritura y su vida.
La poesía no es más que una enfermedad, la cual los médicos de la fantasía desconocen completamente y desconocen completamente la cura, pero algo si saben bien, que si te enfermas con poesía es mejor que no trates de curarte porque con ella como una bacteria estancada en tu cerebro no hará más dar mejorías a tu vida y a su vez, acabarla.
Existe una cantidad interminable de escritores de poesía en lo que va de siglos en siglos, algunos estupendos como otros no tanto, pero lo importantes es que estos hombres arriesgaron sus vidas al hacerlas públicas, al destapar la puerta de su privacidad y dejarla saber ante todo el mundo escribiendo poemarios - ¿Por qué hacerlo? – La poesía es así, te hace un loco sin saber por qué, sólo sabes que lo que estás haciendo es alimentando tu alma con carencias y tal vez, sanando heridas que nunca pudieron cerrar solas.
La experiencia de ser un escritor de poesía es como una juventud melancólica; anotas todo lo que te pasa en tu día a día pero con una belleza arrolladora y haces de un mal recuerdo acompañado de llanto, un escrito existencial más puro que aquellas lágrimas que surgieron de tus ojos. En ella (la poesía) podemos refugiar distintos sentimientos y también pensamientos, sean buenos o malos, detrás de cada verso ocultamos nuestra verdad sobre una mentira estropeada y deformada, la singular manera de desobedecer la lógica de las cosas, irrumpir el sentido para así crear la mentira del verso poético, crear la nube ambigua que anduviera sobre nosotros.

«Puedo escribir majestuoso proemio
como preludio a mi canción,
de poeta a poema,
me atrevería a decir.
Pues si de estos pétalos caídos
uno te pareciera bello,
irá el amor por el aire
hasta detenerse en tu cabello.
Y cuando el viento e invierno endurezcan
toda la tierra sin amor,
dirá un susurro algo del jardín
y tú lo entenderás.»

 Oscar Wilde – Poema titulado «A mi mujer».



Entonces, compañero de vida… dejó en usted la duda de saber qué es poesía y todas sus ramas, porque es más hermoso conocer esa respuesta por iniciativa propia. Sólo digo una última cosa, si usted vive una vida terriblemente triste, ¡Escriba poesía! Y si goza de una vida radiantemente feliz, ¡Escriba poesía! Porque algo es seguro… a su vida, le hace falta más poesía -  ¿Y cómo yo sabría eso?, muy fácil, usted también se pregunta “¿Qué es poesía?”.

domingo, 23 de noviembre de 2014

El Chávez religioso y Jesucristo de política.

Diez veces al día, al menos, un venezolano en el mundo dirá: Chávez y Jesucristo, dos personajes diametralmente distinto pero invocados con la misma fuerza y recordados con semejanzas. Diez veces.

Hugo Chávez, fue un venezolano que tras una intentona de un golpe de Estado y pese a su fracaso, logró llenarse de gloria y tomó el control de Venezuela, con votos y por la puerta del frente.
Amado en su patria por la populista promesa del socialismo se inmortalizó como "el presidente de los pobres".
Largas jornadas de peregrinación en la calle, entre los pueblos más pobres,  le sirvieron para predicar la palabra revolucionaria, inyectar en la espina dorsal la enorme fe en él, y  sin ser poeta, ni mucho menos, la gente escuchó su palabrería y le aplaudió,  y le amó hasta gritar: ¡Viva Chávez!

Y mientras, Jesús, hijo de Dios,  fue enviado para salvarnos del pecado, Chávez , que no lo envió nadie,  se tenía en mente como el enviado para salvar a su tierra de la temible burguesía parasitaria que solo quería dejar al pobre siendo pobre y al rico, más rico.

Lo  medio logró. La  medio salvó:  el rico no es más rico de lo que deseaba ser, pero el pobre está igual, aunque a este último no le importó, porque su fe fue más grande que su bolsillo, la felicidad brotó como flores y el sol brilló tanto que los cegó.
Cuatro evangelios de la Biblia dicen Jesús hizo el milagro de la multiplicación del alimento. Hugo tuvo los suyos, maravillosas  victorias en el pueblo que cada día creía  a más gente en él y en su palabra.
No hubo Poncio Pilato que le pudiera crucificar. Estuvo invicto en todas las elecciones presidenciales que participó,  y cuando muchos no creían en él, Hugo les recordaba: "No volverán"

De carne y hueso, le llegó la muerte y no hubo resurrección a los tres días pero si un sucesor unos meses más tarde.  Había muerto, pero la fe seguía en pie y imperturbable.
 Sus frases inmortales mantenían la vida y se decían con amor y esperanzas.

Ahora en Venezuela, “Chávez se multiplicó en millones”,  viven en cada uno de los venezolanos que se persignan al son de “El Chávez nuestro”, es oración, estampita y estatuilla. 

viernes, 17 de octubre de 2014

Malala, no es una canción de Shakira.

Malala, no es una nueva canción de Shakira para un evento deportivo, mucho menos es un figura colombiana para la música urbana(Maluma), simplemente es una pakistaní defensora de los derechos de la mujer en su País, estudiante, activista y escritora en un Blog.

Malala Yousafzai, comenzó a escribir a sus 13 años de edad en un Blog en Internet con el seudónimo de "Gul Makai", donde daba a explicar como era la vida bajo el régimen del Tehrik e Talibán Pakistán (TTP). Malala a sus 15 años sufrió un atentado por un miliciano del TTP, grupo terrorista vinculado con los talibanes. Esto sucedió el 9 de Octubre de 2012, cuando después de abordar un vehículo que cumplía como autobús escolar, fue impactada en el cráneo y el cuello, por un arma, debo a eso tuvo que ser trasladada a un hospital militar, después de este acto homicida varias personas salieron a la calle a protestar por lo acontecido.

El 15 de Octubre es traslada al hospital Reina Isabel de Reino Unido, el 4 de Enero se le dio de alta, continuó con sus estudios de secundaria y se hospeda en Inglaterra.

La joven pakistaní comparte el premio Nobel de la paz con el Indio Kailash Satyarthi, activista de los derechos de los niños. Malala es la ganadora más joven en la historia de estos premios (17 años), ella dejo atrás a grandes personas en su nominación  como lo son;  el Papa Fransisco, Snowden, Vladimir Putin y otros más.

Malala, ya tiene su propio libro autobiográfico escrito por la periodista británica Cristina Lamp, se llama "Yo soy Malala" fue publicado el 8 de Octubre del 2013.

En la actualidad la joven pakistaní participa en la campaña para la liberación de 300 mujeres nigerianas  que estudiaban, por un grupo Islamico que esta en contra de la educación de la mujer.